jueves, 11 de junio de 2009

El cuerpo rehén de sí mismo: aspectos fenomenológicos de la anorexia mental.


Por: Paul Jonckheere

El análisis fenomenólogico de la anorexia mental muestra que este

proceso puede desarrollarse en el seno de diversas estructuras. Así siendo se
describe: la estructura antagonista en la cual madre-hija se oponen; la forma
feminista donde la anorexia se presenta como una particular forma de rechazo
no sólo a la inigualdad física – fundamentalmente de “inigualdad radical de
los sexos” – sino también de rechazo a la condición de la existencia femenina
vivida como injusta; la estructura ascética, de rebelión contra el ser-en-el-
mundo actual; la forma sacrificial; la forma existencial etc. El eidos, en el sentido
de Husserl, de la anorexia mental, común a las diferentes formas clínicas
residiría en tomar a su propio cuerpo como rehén. La paciente emprende una
lucha porfiada no sólo contra la hybris paternal, contra la ansiedad materna
sino también contra los esfuerzos de los terapeutas.
Asimismo se presentan modalidades ligeras y fugaces. Pero hay veces que
es el hecho mismo de la existencia lo que provoca la rebelión: incapaz de
sustraerse a la doble violencia, la violencia de los otros y aquella de la
existencia, en casos graves la paciente mantiene su cuerpo como rehén para
oponerse a esta vida con la cual no quiere construir su historia. (...)
Modalidades existenciales en la anorexia: (...)

2. Un segundo tema muy difundido es la rebelión feminista. A menudo se
ha subrayado que la niña anoréxica no acepta la sexualidad, ni la feminidad, ni la
maternidad. Interpretación que evoca la tesis freudiana de la histeria: la joven
histérica sufre de celo fálico. Así al inicio, la anorexia de Ellen West estaba
animada por el deseo imperioso de ser un niño. Su lema era: aut Cesar, aut nihil
(o ser César, o no ser nada). Tanto en la anorexia mental como en la histeria, lo
que se juega esencialmente es el fundamento mismo del ser-mujer-en-el-mundo.
En efecto, la diferencia anatómica, la sumisión sexual, la carga de la maternidad
son vividas como tantos otros signos de desigualdad, signos que muestran además
una desigualdad más profunda que hace que la mujer se siente marcada, en su
carne, por la ley de la conservacion de la especie.
Paul Eluard dice: “Sólo por completa ausencia es que tengo sentidos”. La
mujer más que el hombre, siente que está destinada a desaparecer, siente que
ella está atada bastante más que él a esta ley biológica. Ella carga, en el sentido
propio como figurado, con el mayor peso. En fin, ella experimenta más pronto
que él la fugacidad de las cosas (Vergänglichkeit): “el tiempo que viven las rosas,
es el espacio de una mañana”.

Desde esta perspectiva, tanto la anorexia mental como la histeria, se presenta
como una forma particular de caída (Verfall) y de rechazo ante una existencia
vivida como fugaz e injusta. No sólo por la ausencia del pene (Freud) o del ser
incompleto (Israél, 1980), sino también a nivel de la desigualdad entre los sexos,
tal como se plantea en la filosofía de la naturaleza desde Aristóteles hasta
Buytendyk (1958).
En fin, es sobretodo bajo la forma feminista que se revela la sed de poder
de muchas anoréxicas. Algunas prefieren más bien arriesgarse a la muerte
tomando el cuerpo como rehén, que vivir el Mitsein bajo el sello de la desigualdad. (...)

Toda toma de rehén connota un sentido. En la joven anoréxica se da la
defensa de una causa (...)el derecho a la diferencia como la causa de la mujer. Es la
emotividad de este sacrificio lo que hace tan a menudo que los limites entre la
víctima, la heroina y la santa sean borrosos.

martes, 2 de junio de 2009

LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA Y EL REINO ESPAÑOL


A estas alturas del despliegue histórico del modelo constitucional de la transición, a nadie se le escapa ya: en el reino español cuyo garante último es la rancia corona de una monarquía por la que a nadie se le preguntó si la quería, la democracia brilla por su ausencia. ¿Pero qué supone ésto verdaderamente? ¿cuáles son las implicaciones últimas de esta carencia esencial? No basta, a mi modo de ver, con apelar a la ratio última de la deseperanza o de la revolución. Se hace necesario teorizar si queremos estar en condiciones de establecer y reconocer una verdadera democracia para nosotros, esto es, si queremos atisbar la posibilidad de una propuesta positiva de futuro.

Pues bien, basta leer al filósofo, jurista y teórico del derecho Hans Kelsen (sutil antiliberal) para desmontar la farsa de la aparente democracia española. Es fácil comprender que, tal y como este autor apunta, el concepto mismo de democracia representativa está sujeto a una serie de aporías irresolubles, esto es, la representación anula por sí la posibilidad de una democracia directa si bien en núcleos de gran población es el sistema que, al menos hasta ahora, se muestra más eficaz, resultando que, en su caminar hacia el ideal, debe acercarse lo más posible a esa forma de democracia directa de la que es opuesta. En suma, la democracia representativa debe acercarse en todo lo que pueda a una democracia directa para salvar la aporía que supone su presupuesto básico: que el ciudadano no puede ser partícipe directo en el acontecer político, pero, al mismo tiempo, ha de serlo.

Pero éste no es en absoluto el problema de nuestro sacro santo reino español. Lo que ocurre en primer lugar es que no se cumplen en la práxis los elementos que asegurarían que las condiciones de base por las que la democracia es deseable sean realmente operativas. Estas condiciones, como requisitos indispensables son: la igualdad y la libertad, entendidas ambas como respeto hacia las minorías.

Me estoy refiriendo ni más ni menos que a la saturación del poder por parte del PPSOE, a este bipartidismo enquistado que no deja que pase ni el aire a través de sus enmohecidos asientos. Y es que la democracia representativa debe constituírse a cada paso como descriptiva del cuerpo social en todos sus aspectos y dimensiones. Esto supone ni más ni menos que las minorías han de ser respetadas, es decir, deben poder tener algo que decir en el juego político, deben tener peso en las decisiones últimas. El mecanismo por el cual ésto es posible desde luego es incompatible con la ley de partidos cuya finalidad es la ilegalización y, también, con el reparto de escaños una vez contabilizados los votos tras unas elecciones. Hago referencia así tanto a las quejas de Iniciativa Internacionalista como a las de Izquierda Unida. Ocurre a este respecto, (oh, qué casualidad) que a las minorías que en este sentido se les obstaculiza el paso son siempre de izquierdas ( y no quiero con ésto meter en el mismo saco a IU y a II, esa discusión la dejo para otro lugar), y es que el liberalismo postula su mano invisible no sólo para lo económico sino también para lo político. No en vano 1500 agentes de la CIA tenían en España su base de operaciones durante la Transición.

Pero, lo decisivo, no es que éstos partidos no puedan con ello asumir unos poderes y una legalidad que les correspondería, sino que de lo que se trata, una vez más, es de acercar lo más posible al ciudadano a la participación, de cumplir el ideal democrático. España, pues, camina una y otra vez en sentido contrario.
Pero no sólo se trata del Parlamento, las minorías han de estar representadas en todos los órganos del poder, es decir, y por especificar, las minorías han de tener un hueco en el Tribunal Constitucional. Sólo así se garantiza que las decisiones judiciales que de allí provengan no supongan detrimento alguno para aquellas minorías. Si, como sabemos, el Tribunal Constitucional está compuesto por miembros afines sólo al PP y al PSOE, la situación de enquistamiento alcanza cotas de absoluta saturación. Es aquí donde lo político adquiere la forma de una tiranía.

Y, el fin último de la descriptividad y el respeto a las minorías no es otro que garantizar la reversibilidad, es decir, posibilitar que la minoría actual pueda ser mañana una mayoría con representatividad real, efectiva. Claro, aquí es donde el PPSOE reconoce su mayor peligro: el horizonte abierto al riesgo de la pérdida de su poder.

Por otro lado, falsimedia se llena la boca con una consigna que desde estas reflexiones queda huera: dicen que la alternancia en el poder es sana en democracia. No señores, no se trata de que dos partidos mayoritarios alternen sin más en el gobierno, la democracia, aun en su forma representativa, sólo se establece verdaderamente en el momento en que las minorías pueden establecerse alguna vez como mayorías, en el momento en que todos y cada uno de los ciudadanos puede sentirse representado a la hora de votar. Mientras tanto gran parte de la población sentirá la bota del poder sobre su cuello sin posibilidad de zafarse de ella, mientras tanto, la represión será un hecho habitual por mucho que se la trate de encubrir.

lunes, 1 de junio de 2009

Adiós clase media, adiós: la recesión golpea con dureza al principal sustento del Estado de bienestar



Por: Ramón Muñoz, periodista especializado en reportajes económicos que escribe regularmente en el diario liberal español El País.


"Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado, en el que hasta en el más mísero país siempre se puede encontrar a alguien con suficientes medios para darse un paseo espacial, sólo la preeminencia de la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de su clase media.

Pero parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Eso piensan muchos sociólogos, economistas, periodistas y, lo que es más grave, cada vez más estadísticos. Como los dinosaurios, esta "clase social de tenderos" -como la calificaban despectivamente los aristócratas de principios de siglo XX- aún domina la sociedad, pero la actual recesión puede ser el meteorito que la borre de la faz de la Tierra. Siguiendo con la metáfora, el proceso no será instantáneo sino prolongado en el tiempo, pero inevitable. La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas.

El mileurismo -un término inventando por la estudiante Carolina Alguacil, que escribió una carta al director de EL PAÍS en agosto de 2005 para quejarse de su situación laboral- ha dejado de ser un terreno exclusivo para jóvenes universitarios recién licenciados que tienen que aceptar bajos salarios para hacerse con un currículo laboral. En los últimos años ha incorporado a obreros cualificados, parados de larga duración, inmigrantes, empleados, cuarentones expulsados del mercado laboral y hasta prejubilados. Se estima que en España pueden alcanzar en torno a los doce millones de personas.

Su popularidad es tan creciente que ya hay varios libros dedicados exclusivamente a los mileuristas, tienen web propia y hasta película. Se llama Generazione 1.000 euro, una producción italiana que se acaba de estrenar. Cuenta la historia de un joven licenciado en matemáticas que malvive en una empresa de mercadotecnia y se enamora de otra mileurista. Basa su argumento en el libro con el mismo título que triunfó gracias a las descargas gratuitas de Internet (la gratuidad de la Red es una de las pocas válvulas de escape de los mileuristas).

Hasta los políticos comienzan a mirar hacia ellos. Las medidas anunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el debate del estado de la nación, aunque luego descafeinadas, parecen ser las primeras especialmente diseñadas para mileuristas: equiparar las ayudas al alquiler, eliminar para las rentas medias la desgravación de la vivienda (¡el pisito, icono de la clase media española!), bonos de transportes desgravables y, sobre todo, máster gratis sin límite para graduados en paro. Másteres, estudios de posgrado, doctorados, idiomas..., el signo de identidad de esta generación Peter Pan, dicen que la mejor preparada de la historia pero cuya edad media de emancipación del hogar familiar está a punto de alcanzar los 30 años.

La estadística da cuenta cada vez de forma más fehaciente de la pujanza del mileurismo frente a la bendita clase media. Uno de los datos más reveladores se encuentra en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe cuatrienal pero que desnuda la realidad sociolaboral como ninguna otra. Según la misma, el sueldo medio en España en 2006 (última vez que se realizó) era de 19.680 euros al año. Cuatro años antes, en 2002, era de 19.802 euros. Es decir, que en el periodo de mayor bonanza de la economía española, los sueldos no sólo no crecieron, sino que cayeron, más aún si se tiene en cuenta la inflación.

Si nos remontamos a 1995, la primera vez que se llevó a cabo la encuesta, la comparación es aún más desoladora. El salario medio en 1995 era de 16.762 euros, por lo que para adecuarse a la subida de precios experimentada en la última década, ahora tendría que situarse en torno a los 24.000 euros. Se trata del sueldo medio, que incluye el de los que más ganan. Por eso convendría tener en cuenta otro dato más esclarecedor: la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año, es decir, son mileuristas.

Los sueldos se han desplomado pese a la prosperidad económica e independientemente del signo político del partido en el poder en los últimos años (desde 1995 han gobernado sucesivamente PSOE, PP y nuevamente PSOE). La riqueza creada en todos esos años ha ido a incrementar principalmente las llamadas rentas del capital.

Algunos dan definitivamente por muerta la clase media. Es el caso del periodista Massimo Gaggi y del economista Eduardo Narduzzi, que en su libro El fin de la clase media y el nacimiento de la sociedad de bajo coste (Lengua de Trapo) vaticinaban la aparición de un nuevo sistema social polarizado, con una clase tecnócrata reducida y crecientemente más rica en un extremo, y en el otro un "magma social" desclasado en que se confunden las antiguas clases media y baja, definidas por una capacidad de consumo muy limitado, a imagen y semejanza de los productos y servicios que les ofrecen las compañías low cost (bajo coste) como Ikea, Ryanair, Mc Donald's, Zara o Skype.

"Nosotros hablábamos de la aparición de una clase de la masa, es decir, de una dimensión social sin clasificación que de hecho contiene todas las categorías, con excepción de los pobres, que están excluidos, y de los nuevos aristócratas. La clase media era la accionista de financiación del Estado de bienestar, y su desaparición implica la crisis del welfare state, porque la clase de la masa ya no tiene interés en permitir impuestos elevados como contrapartida política que hay que conceder a la clase obrera, que también se ha visto en buena parte absorbida por la clase de la masa. La sociedad que surge es menos estable y, como denunciábamos, potencialmente más atraída por las alarmas políticas reaccionarias capaces de intercambiar mayor bienestar por menos democracia. También es una sociedad sin una clara identidad de valores compartidos, por lo tanto, es oportunista, consumista y sin proyectos a largo plazo", señalan los autores a EL PAÍS.

El declive de la clase media se extiende por todo el mundo desarrollado. En Alemania, por ejemplo, un informe de McKinsey publicado en mayo del año pasado, cuando lo peor de la crisis estaba aún por llegar, revelaba que la clase media -definida por todos aquellos que ganan entre el 70% y el 150% de la media de ingresos del país- había pasado de representar el 62% de la población en 2000 al 54%, y estimaba que para 2020 estaría muy por debajo del 50%.

En Francia, donde los mileuristas se denominan babylosers (bebés perdedores), el paro entre los licenciados universitarios ha pasado del 6% en 1973 al 30% actual. Y les separa un abismo salarial respecto a la generación de Mayo del 68, la que hizo la revolución: los jóvenes trabajadores que tiraban adoquines y contaban entonces con 30 años o menos sólo ganaban un 14% menos que sus compañeros de 50 años; ahora, la diferencia es del 40%. En Grecia, los mileuristas están aún peor, ya que su poder adquisitivo sólo alcanza para que les llamen "la generación de los 700 euros".

En Estados Unidos, el fenómeno se asocia metafóricamente a Wal-Mart, la mayor cadena de distribución comercial del mundo, que da empleo a 1,3 millones de personas, aplicando una política de bajos precios a costa de salarios ínfimos -la hora se paga un 65% por debajo de la media del país-, sin apenas beneficios sociales y con importaciones masivas de productos extranjeros baratos procedentes de mercados emergentes, que están hundiendo la industria nacional. La walmartización de Estados Unidos ha sido denunciada en la anterior campaña presidencial tanto por los demócratas como por los republicanos. El presidente Barak Obama creó por decreto la Middle Class Task Force, el grupo de trabajo de la clase media, que integra a varias agencias federales con el objeto de aliviar la situación de un grupo social al que dicen pertenecer el 78% de los estadounidenses. El grupo tiene su propia página web y su lema: "Una clase media fuerte es una América fuerte".

Hacen falta más que lemas para salir de la espiral que ha creado la recesión y que arrastra en su vórtice a una clase media debilitada hacia el mileurismo o tal vez más abajo. En Nueva York, 1,3 millones de personas se apuntaron a la sopa boba de los comedores sociales en 2007. Apenas un año después, tres millones de neoyorquinos eran oficialmente pobres. Los pobres limpios, como se denomina a los que han descendido desde la clase media, también comienzan a saturar los servicios sociales en España. Las peticiones de ayuda en Cáritas han aumentado un 40%, y el perfil social del demandante empieza a cambiar: padre de familia, varón, en paro, 40 años, con hipoteca, que vive al día y que ha agotado las prestaciones familiares.

Con el propósito de tranquilizar a la población, los dirigentes han comenzado a hablar de "brotes verdes" para designar los primeros signos de recuperación. Pero ésta no es una crisis cualquiera. Howard Davidowitz, economista y presidente de una exitosa consultora, se ha convertido en una estrella mediática en Estados Unidos al fustigar sin piedad el optimismo de la Administración de Obama. "Estamos hechos un lío y el consumidor es lo suficientemente listo para saberlo. Con este panorama económico, el consumidor que no se haya petrificado es que es un maldito idiota. Esta crisis hará retroceder al país al menos diez años y la calidad de la vida nunca volverá a ser la misma".

La marcada frontera que separaba la clase media de la exclusión y de los pobres se está derrumbando a golpes de pica como lo hizo el muro de Berlín, y algunos se preguntan si tal vez la caída del telón de acero no haya marcado el inicio del fin de conquistas sociales y laborales que costaron siglos (y tanta sangre), una vez que el capitalismo se encontró de repente sin enemigo.

Al margen de especulaciones históricas, lo cierto es que la desigualdad crece. En España, la Encuesta de Condiciones de Vida, realizada en 2007 por el INE, señalaba que casi 20 de cada 100 personas estaban por debajo del umbral de la pobreza. El último informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España, de Cáritas, resaltaba que hay un 12,2% de hogares "pobres integrados", esto es, sectores integrados socialmente pero con ingresos insuficientes y con alto riesgo de engrosar las listas de la exclusión. Su futuro es más incierto que nunca, y muchos hablan de un lento proceso de desintegración del actual Estado de bienestar.

Otros expertos son mucho más optimistas y descartan que se pueda hablar del fin de clase media. "Es una afirmación excesivamente simplista que obvia algunos de los grandes avances que ha registrado la sociedad española en el largo plazo. Las crisis comienzan perjudicando a los hogares con menores ingresos y menor nivel formativo, para extender posteriormente sus efectos al resto de grupos. Y aunque mantenemos niveles de desigualdad considerablemente elevados en el contexto europeo estamos todavía lejos de ser una sociedad dual", señala Luis Ayala, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos y uno de los autores del informe FOESSA.

El catedrático de Estructura Económica Santiago Niño Becerra ha saltado a la fama editorial por su libro El crash de 2010 (Los Libros del Lince), en el que afirma que la crisis no ha hecho más que empezar y que será larga y dura. A la pregunta de cómo va a afectar esta debacle a la clase media, contesta: "El modelo de protección social que hemos conocido tiende a menos-menos porque ya ha dejado de ser necesario, al igual que lo ha dejado de ser la clase media: ambos han cumplido su función. La clase media actual fue inventada tras la II Guerra Mundial en un entorno posbélico, con la memoria aún muy fresca de la miseria vivida durante la Gran Depresión y con una Europa deshecha y con 50 millones de desplazados, y lo más importante: con un modelo prometiendo el paraíso desde la otra orilla del Elba. La respuesta del capitalismo fue muy inteligente (en realidad fue la única posible, como suele suceder): el Estado se metió en la economía, se propició el pleno empleo de los factores productivos, la población se puso a consumir, a ahorrar y, ¡tachín!, apareció la clase media, que empezó a votar lo correcto: una socialdemocracia light y una democracia cristiana conveniente; para acabar de completar la jugada, esa gente tenía que sentirse segura, de modo que no desease más de lo que se le diese pero de forma que eso fuese mucho en comparación con lo que había tenido: sanidad, pensiones, enseñanza, gasto social... que financiaban con sus impuestos y con la pequeña parte que pagaban los ricos (para ellos se inventaron los paraísos fiscales). Todo eso ya no es necesario: ni nadie promete nada desde la otra orilla del Elba, ni hay que convencer a nadie de nada, ni hay que proteger a la población de nada: hay lo que hay y habrá lo que habrá, y punto. Por eso tampoco son ya necesarios los paraísos fiscales: ¿qué impuestos directos van a tener que dejar de pagar los ricos si muchos de ellos van a desaparecer y si la mayoría de los impuestos de los que quieren escapar van a ser sustituidos por gravámenes indirectos?".

Y es que frente a la extendida idea de que la mejor forma de favorecer el bienestar es conseguir altas tasas de crecimiento y de creación de empleo, en los momentos de máxima creación de empleo la desigualdad no disminuyó. Al contrario, desde el primer tercio de los años noventa la pobreza no ha decrecido. Los salarios crecen menos que el PIB per cápita. El último informe mundial de salarios de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) destaca que entre 2001 y 2007 crecieron menos del 1,9% en la mitad de los países. En España, el aumento real fue casi cero, como en Japón y Estados Unidos. Para 2009, la OIT pronostica que los salarios crecerán sólo un 0,5%.

En España hay un dato aún más revelador del vértigo que siente la clase media cuando se asoma al abismo de inseguridad que le ofrece esta nueva etapa del capitalismo. El número de familias que tiene a todos sus miembros en paro ha sobrepasado el millón. Y peor aún, la tasa de paro de la persona de referencia del hogar -la que aporta más fondos y tiene el trabajo más estable- está ya en el 14,5%, muy similar a la del cónyuge o pareja (14,4%), cuyo sueldo se toma como un ingreso extra, mientras que la de los hijos se ha disparado cinco puntos en el primer trimestre y está en el 26,8%.

Luis Ayala constata que, por primera vez desde mediados de los años noventa, al inicio de esta crisis hemos asistido a tres cambios claramente diferenciales respecto al modelo distributivo en vigor en las tres décadas anteriores: la desigualdad y la pobreza dejaron de reducirse (aunque no aumentaron) por primera vez desde los años sesenta; por primera vez en muchos años la desigualdad no disminuyó en un contexto de crecimiento económico, y a diferencia de lo que sucedió con la mayoría de los indicadores macroeconómicos (PIB per cápita, déficit público, desempleo, etcétera), durante este periodo se amplió el diferencial con la UE desde el punto de vista de desigualdad.

"Si en un tiempo de mareas altas no disminuyó la desigualdad, cabe contemplar con certeza su posible aumento en un periodo de mareas bajas. La evidencia que muestran varios estudios de cierta conexión entre determinadas manifestaciones del desempleo y la desigualdad y la pobreza obligan, inevitablemente, a pensar en un rápido aumento de la desigualdad y de las necesidades sociales. Así, tanto el número de hogares en los que todos los activos están en paro como la tasa de paro de la persona principal del hogar son variables más relacionadas con la desigualdad que los cambios en las cifras agregadas de empleo. La información más reciente que ofrece la EPA deja pocas dudas: en ninguno de los episodios recesivos anteriores crecieron tan rápido ambos indicadores, por lo que cabe pensar en aumentos de la desigualdad y de la pobreza monetaria muy superiores a los de cualquier otro momento del periodo democrático", afirma Ayala.

En efecto, estos datos demolen en parte el viejo bastión español frente a la crisis: el colchón familiar. ¿Cómo van a ayudar los padres a los hijos si comienzan a ser los grandes protagonistas del drama del desempleo? El profesor Josep Pijoan-Mas, del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), en el artículo Recesión y crisis (EL PAÍS, 15 de marzo), observaba una preocupante similitud entre esta recesión y la de 1991-1994, cuando el paro trepó hasta el 24%. "Los datos muestran que el aumento de la desigualdad en el ámbito individual se amplifica cuando agrupamos los datos por hogares. Esto sugiere que, contrariamente a la creencia popular, la familia no es un buen mecanismo de seguro en España: cuando un miembro del hogar experimenta descensos de renta, lo mismo sucede al resto de miembros del hogar", indica.

Afirmar a simple vista que, por primera vez desde la II Guerra Mundial (la Guerra Civil en España), las nuevas generaciones vivirán peor que la de sus padres puede parecer osado. Nunca tantos jóvenes estudiaron en el extranjero (gracias a las becas Erasmus), viajaron tanto (gracias a las aerolíneas low cost) o prolongaron tanto su formación. Pero se trata de una sensación de riqueza ilusoria, apegada al parasitismo familiar. El número de jóvenes españoles que dispone de una independencia económica plena disminuyó desde el 24% en 2004 al 21% en 2008, según el último informe del Instituto de la Juventud (Injuve). El proceso es general en toda Europa. El número de "viejos estudiantes" ha crecido a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Así, el 15% del total de estudiantes de la Unión Europea (entendiendo por tales los que dedican todo su tiempo a la formación) tiene ya más de 30 años, según el Informe de la Juventud de la Comisión Europea de abril pasado.

Cuando esos maduros estudiantes se incorporan al mercado laboral les esperan contratos temporales, tal vez para siempre. Y es que según el informe de la UE, el porcentaje de personas que tenía un contrato temporal y no podía encontrar uno fijo se incrementa con la edad. Del 37%, entre los 15 a los 24 años, hasta el 65%, entre los 25 los 29. Atrapados en la temporalidad de por vida, van desengañándose de encontrar algo mejor a medida que envejecen. Muchos cuando rondan la treintena ya están resignados a su suerte.

"Desde luego es la generación que menos periodos de adultez va a tener. Pueden entrar en el mercado laboral a los 33 años y encontrarse con un ERE a los 50 o directamente con la prejubilación. El problema es que ofertamos puestos de trabajo que puede hacer cualquiera. Por eso, curiosamente, los jóvenes van a responder a la crisis dependiendo de las posibilidades que tengan de esperar y formarse adecuadamente. Y en eso es decisivo el poder adquisitivo de los padres y su nivel educativo", señala el sociólogo Andreu López, uno de los autores del último informe de Injuve.

El drama laboral no sólo lo sufren los jóvenes. Puede que los miles de trabajadores que están perdiendo su empleo vuelvan al mercado laboral cuando la crisis escampe, pero no con las mismas condiciones. Por ejemplo, la ingente masa laboral de la construcción que ha sostenido la economía española deberá ocuparse en otros sectores. "Todo lo que aprendieron a hacer trabajando en los últimos años les valdrá de poco o nada. Por tanto, no es de esperar que sus salarios sean muy altos cuando encuentren nuevos empleos. De hecho, la evidencia empírica disponible para Estados Unidos muestra que los desempleados ganan menos cuando salen de un periodo de desempleo y que dicha pérdida salarial es mayor cuanto más largo ha sido el periodo de desempleo", indicaba el profesor Pijoan-Mas.

Los gobernantes han encontrado un bálsamo de Fierabrás contra el paro y la precariedad laboral: innovación y ecología. Los empleos que nos sacarán de la crisis estarán basados en el I+D+i. Es lo que Zapatero ha llamado el nuevo modelo productivo. Sin contar con que los sectores tecnológicos no son muy intensivos en mano de obra, la premisa parte en cierta forma de una falacia: la de pensar que los países emergentes se quedaran parados mientras convertimos los cortijos andaluces en factorías de chips ultraconductores y laboratorios genéticos.

La globalización también ha llegado al I+D+i. La India, por ejemplo, produce 350.000 ingenieros al año (los mejores en software de todo el mundo), anglófonos y con un salario medio de 15.000 dólares al año, frente a los 90.000 que ganan en Estados Unidos. Por su parte, China está a punto de convertirse en el segundo inversor mundial en I+D. "Cuando despertemos de la crisis en Europa, descubriremos que en la India y en China producen muchas más cosas que antes", avisa Michele Boldrin, catedrático de la Washington University.

Ante este clima de inseguridad y falta de perspectivas, no es de extrañar que el 45,8% de los parados esté considerando opositar y el 14,6% ya esté preparando los exámenes, según una encuesta de Adecco. Ser funcionario se ha convertido en el sueño laboral de cualquier español, y puede ser el último reducto de la clase media. El único peligro es que su factura es crecientemente alta para un país en el que se desploman los ingresos por cotizaciones sociales y por impuestos ligados a la actividad y a la renta. La última EPA refleja que los asalariados públicos han crecido en un año en 116.200 personas, sobrepasando por primera vez la cifra de tres millones.

El coste total de sus salarios alcanzará este año los 103.285 millones de euros, según datos del Ministerio de Política Territorial. Cada funcionario le cuesta a cada habitante 2.400 euros, el doble si consideramos sólo a los asalariados. ¿Puede permitirse una economía tan maltrecha una nómina pública que consume el equivalente al 10% de la riqueza nacional en un año?

Un panorama tan sombrío para amplias capas de la población puede sugerir que pronto se vivirán enormes convulsiones sociales. Algunos advierten de un resurgimiento de movimientos radicales, como el neofascismo. Por el momento, nada de eso se ha producido. Las huelgas generales convocadas por los sindicatos tradicionales en países como Francia o Italia no han tenido consecuencia alguna, porque los más damnificados -parados y mileuristas- no se sienten representados por ellos.

En España, ni siquiera se han convocado paros. Y los llamados sindicatos de clase van de la mano del Gobierno al Primero de Mayo e invitan al líder de la oposición a sus congresos. Un marco demasiado amigable con el poder político teniendo detrás cuatro millones de parados y casi un tercio de los asalariados con contrato temporal.

Puede que no sea muy romántico advertir de que, tampoco esta vez, seremos testigos de una revolución, pero es muy probable que la caída del bienestar se acepte con resignación, sin grandes algaradas, ante la indiferencia del poder político, que llevará sus pasos hacia la política-espectáculo, muy en la línea de algunas apariciones de Silvio Berlusconi o Nicolas Sarkozy, cuya vida social tiene más protagonismo en los medios de comunicación que las medidas que adoptan como responsables de Gobierno.

En esa línea, Santiago Niño Becerra considera que hoy por hoy "la ideología prácticamente ha muerto", y gradualmente, evolucionaremos hacia un sistema político en el que un grupo de técnicos tomará las decisiones y "la gente, la población, cada vez tendrá menos protagonismo.

"Conceptos como funcionarios, jubilados, desempleados, subempleados, mileuristas, undermileuristas irán perdiendo significado. Con bastante aceleración se irá formando un grupo de personas necesarias que contribuirán a la generación de un PIB cuyo volumen total decrecerá en relación al momento actual, personas con una muy alta productividad y una elevada remuneración (razón por la cual su PIB per cápita será mucho más elevado que el actual), y el resto, un resto bastante homogéneo, con empleos temporales cuando sean necesarios, dotados de un subsidio de subsistencia (el nombre poco importa) que cubra sus necesidades mínimas a fin de complementar sus ingresos laborales. La recuperación vendrá por el lado de la productividad, de la eficiencia, de la tecnología necesaria; pero en ese trinomio muy poco factor trabajo es preciso. Pienso que la sociedad post crash será una sociedad de insiders y outsiders: de quienes son necesarios para generar PIB y de quienes son complementarios o innecesarios".

Una impresión bastante similar a la de los italianos Gaggi y Narduzzi que, en su último libro, El pleno desempleo (Lengua de Trapo, 2009), dibujan un marco sociolaboral sin beneficios contractuales, baby boomers (la generación que ahora tiene entre 40 y 60 años) resistiéndose a jubilarse, contratos temporales de servicios y autónomos sin seguridad. Y pese a todo, una masa social amorfa y resignada.

"La masa del siglo XXI es una forma social figurada no material en el sentido de que no es fácil ver las concretas manifestaciones políticas o sociales en la calle, mientras que es normal identificar conductas o comportamientos masificados como la utilización de Google o la pasión por el iPhone. Esto significa que cuatro millones de desempleados son hoy menos peligrosos de lo que lo eran en 1929, porque no hay una ideología política que contextualmente cohesione y aglutine el malestar y la disensión. Y también los sindicatos se han debilitado. La crisis actual rechaza amablemente lo que decíamos en nuestro ensayo del año pasado: el mercado de trabajo se desestructura y se flexibiliza hasta el punto de que aparecen como desocupados de hecho la mayoría de los trabajadores. Es el triunfo del factor de la producción capital, que aparentemente está en crisis, pero que en realidad se aprovecha de la crisis para dar el empujón final a las últimas, y pocas, certezas de los trabajadores", señalan.

Hace cuatro años, Carolina Alguacil hizo una definición precisa y certera cuando acuñó el término de mileurista. "Es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másteres y cursillos (...) que no gana más de mil euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día... A veces es divertido, pero ya cansa". Si hubiera que reescribir ahora esa definición sólo habría que añadir: "El mileurista ha dejado de tener edad. Gana mil euros, no ahorra, vive al día de trabajos esporádicos o de subsidios y, pese a todo, no se rebela".

Objetivo: la 'generación tapón'

Internacionalmente se les conoce como baby boomers. En España, le llaman generación tapón y abarca a los nacidos en las décadas de los cincuenta y sesenta, coincidiendo con un boom de la natalidad. Acaparan casi todos los puestos de responsabilidad en la política, los negocios e, incluso, la vida cultural, taponando el acceso a las nuevas generaciones, se supone que mejor formadas.

En el plano laboral, ocupan los trabajos fijos, mejor pagados, protegidos por derechos laborales y sindicatos poderosos, mientras los mileuristas sufren la precariedad y la temporalidad. Los trabajadores con un contrato temporal tuvieron un salario medio anual inferior en un 32,6% al de los indefinidos (Encuesta Estructura Salarial 2006).

Pero no todos los cuarentones son triunfadores o acomodados padres de familia. También ellos sufren su propia dualidad. Los salarios entre ejecutivos y empleados se han agrandado en los últimos años. El salario anual de los directores de empresas de más de diez trabajadores fue superior en un 206,6% al salario medio en 2006.

En tiempos de recesión, los ojos se vuelven hacia ellos. Además de ser el objetivo de los ERE, bajadas de salarios o el recorte de prestaciones, los baby boomers serán los principales paganos con sus impuestos del creciente endeudamiento que están acometiendo los Estados para sortear la crisis. Y eso sin contar la amenaza de la inviabilidad de sus pensiones cuando lleguen a la edad de jubilación, de la que no paran de advertir los malos augures como el FMI. Pero además de una carga laboral son también el principal sostén del consumo. Así que cuidado con quitar el tapón, no vaya a ser que se vaya el gas."

Ramón Muñoz es un periodista especializado en reportajes económicos que escribe regularmente en el diario liberal español El País.


El País, 31 mayo 2009

jueves, 21 de mayo de 2009

"FALSIMEDIA" Y LA HUELGA EN EUSKAL HERRIA.


En "Falsimedia", esto es, en los medios de comunicación multinacionales privados así como en la televisión del Estado, a penas se ha hecho referencia hoy a la Huelga General del País Vasco. Los titulares los han ocupado Camps y su sastrecillo valiente acerca de trajes y entradas de circo, las no novedades del caso Marta del Castillo (de las que ya se habló ayer), el aborto de las niñas maleducadas que se rebelan contra sus papaítos, y las elecciones europeas a las que sólo se presentan los de siempre una vez ilegalizadas el resto de opciones "contaminadas" por el terrorismo etarra, donde el PSOE se disfraza de izquierda y el PP dice tener en su mano (su mano ultraliberal) el secreto para la salida de la crisis, una crisis en la que estructuralmente también nos metieron ellos...

Y es que claro, no interesa. Una vez más, una muestra de izquierda real que se hace desaparecer, construyendo para nosotros una realidad en que la lucha obrera contra el capital no tiene cabida. Y es que el capital son ellos: los intereses políticos son hoy indisolubles de los intereses privados de bancos y multinacionales. Es así que la clásica distinción liberal entre lo privado y lo público no se cumple en la práctica, es así que los únicos que no podemos hablar de lo privado en el espacio público somos los ciudadanos a los que nos afecta. Ya postuló Hannah Arendt, aquella teórica liberal subvencionada por la Fundación Rockefeller, que el "animal laborans", esto es, aquella dimensión humana que se liga a las necesidades de subsistencia, o, más claramente, el proletariado del que hablara Marx, no debía emerger en el espacio público pues de lo contrario podría abrirse el camino a un totalitarismo como el de la Unión Soviética, pues recordemos también que esta autora equipara el nazismo con el stalinismo y, de paso, implícitamente, también al leninismo. Prometo escribir un artículo aquí sobre ella, no tiene desperdicio.

Por ello dejo aquí este album fotográfico que ilustra lo que hoy está sucediendo en Euskal Herria y que insta a que el resto del Estado tome ejemplo y comience a organizar también una Huelga general, al tiempo que desenmascara la desfachatez de los medios de comunicación.

lunes, 18 de mayo de 2009

INICIATIVA INTERNACIONALISTA ILEGALIZADA Y KAOSENLARED BLOQUEADO


En el reino español, este reino que no es nuestro sino de las corruptelas y tejemanejes de los sacrosantos poderes políticos (de derechas y de derechas) así como de los económicos, ambos en perfecta sintonía, y, por último, pero desde luego no menos importante, del “campechano” y absoluto soberano (véase la inherente contradicción entre ambos términos) Juan Carlos abucheado durante la última Copa del Rey heredera de la antigua Copa del Generalisimo (a quien yo le quitaba hasta el "Don") nombrado a dedo por nuestro Caudillo responsable "sólo ante Dios y ante la Historia" para sucederle y preservar así la unidad y represión de la patria (¿la patria de quién?), se ha logrado una nueva victoria en la cruzada contra el infiel, el rojo masón, el republicano y, en definitiva, contra cualquiera que ose poner en riesgo la patética e inmisericorde situación en la que nos sumen día a día, la bota que ponen sobre nuestro cuello.

Me refiero a la ilegalización de partidos. En los inicios de la aplicación de esta ley tantearon el terreno, esto es, a la opinión pública, a nosotros, tratando de medir nuestras reacciones mientras nos inundaban con mensajes a cerca del terrorismo etarra. Ahora, puesto que nada pasó entonces, la ilegalización de partidos en nuestra mal llamada democracia está a la orden del día: casi que se ha convertido en el hobby del poder político y judial, entre los cuales no hay separación por lo que constatamos una y otra vez.


Esta vez ha caído Iniciativa Internacionalista cuya cabeza de lista es Alfonso Sastre (a quien vemos en la imágen): reconocido dramaturgo a nivel mundial que pasó por las cárceles franquistas y que fue liberado bajo fianza en medio del clamor internacional en repulsa de su encarcelamiento. Para más información a cerca de su biografía y su obra, recomiendo este enlace:

http://www.sastre-forest.com/.

Pero nada debe escandalizarnos ya a estas alturas: podemos recordar a este respecto y a modo de ejemplo, la airada crítica del PSOE, curiosamente junto al PNV hoy eliminado del País Vasco por esa extraña e interesada coalición que tanta estupefacción e indignación ha provocado, a la UCD de Adolfo Suárez de que abandonara el gobierno allá por el año 81 esgrimiendo como argumento las torturas realizadas a miembros etarras tras la muerte de José Ignacio Arregui Izaguirre. Más izquierda era lo que pedía el PSOE y, para ello, utilizaba a ETA y al nacionalismo vasco a su favor. Ahora, no sólo ellos, sino el férreo bipartidismo, o cómo empezamos a conocerlo por los medios alternativos, el PPSOE, se jactan de la ilegalización de partidos y de la difamación hasta la denigración de partidos como Iniciativa Internacionalista y de personas como Alfonso Sastre del que, en los medios oficiales, sólo podemos contemplar una foto y escuchar la voz del presentador de turno vinculandolo sin más al terrorismo, sin hacer referencia a su vasta obra, a su recorrido vital o a sus últimas intervenciones en que da a conocer su posicionamiento político. Nada.

Pues bien, sigamos nosotros hablando y dando a conocer esa otra realidad que nos quieren negar.

Este partido se formó con la pretensión de presentarse a las elecciones al parlamento europeo dado el contexto de crisis mundial por el que nos están haciendo atravesar. Pero leamos que nos dice esta formación política, pues sobran las palabras de alguien que no está viviendo en sus carnes un proceso represor como al que ellos se enfrentan y remitámonos a sus últimos manifiestos en:

http://www.iniciativainternacionalista.org/

Si visitamos este enlace, como tantos otros que calificamos de “alternativos”, esto es, que se configuran como externos e independientes de los poderes que saturan el espacio público y privado, podremos entender lo que les duele: que se muestre el carácter fascista del Estado español, que la democracia aparezca como la fachada que oculta otro régimen opresivo que sumar a la Historia... En definitiva, que los ciudadanos tengan una opción real a ellos.

Pero no sólo es atacada desde los poderes fácticos cualquier organización política que suene a izquierda real. Otro acontecimiento viene a mermar nuestras opciones a la hora de tener un pensamiento realmente independiente y crítico que al menos nos permita contrastar la "información" vertida por las multinacionales de la información y por la televisión del Estado. Me refiero ahora al bloqueo de:


Posiblemente un hacker, alguien con el conocimiento y el tiempo necesarios, un personaje que se opone a las libertades, un fascista convencido, o, peor aun, un simple empleadillo, un contratado a sueldo que sólo ejecuta sin preguntarse por la moralidad de sus acciones, ha entrado en los entresijos de la web. Como consecuencia tres son ya los días en que ésta no ha podido renovar sus artículos ni los comentarios a los mismos: la página es ahora sólo de lectura, con lo que su esencia, libre y participativa desde la perspectiva de izquierda, se ha perdido. Kaosenlared se ha convertido con el tiempo en una página con gran peso y difusión, muchas son las visitas que recibe y cada vez más los que se animan a publicar sus artículos ofreciendónos una alternativa a lo que ellos mismos han denominado "falsimedia". Además, por lo que veíamos en sus artículos, habían apostado por Iniciativa Internacionalista... tal vez sea éste el motivo último del brutal ataque.

Ahora, los asiduos lectores de la web nos hemos quedado en suspenso, en un limbo extraño, huyendo del sonido del televisor pero sin poder acudir a ese refugio desde el que seguir luchando. Pretendo, pues, denunciar el monopolio de la realidad al que aspiran los poderes que hoy campan a sus anchas y que determinan nuestras vidas.

En efecto, con todo esto, la realidad revela una vez más su auténtica naturaleza represora y tiránica...

Desde aquí sólo me queda esperar a que Kaosenlared pueda volver a funcionar. Pero también quiero hacer una propuesta a todos aquellos que decidieron votar por I.I. ahora ilegalizada: el día de las elecciones, en la papeleta en que nos dan las opciones "correctas" a marcar, es decir, aquellas en las que el premio del poder queda asegurado para los de siempre, se puede escribir encima la nomenclatura de este partido como muestra de nuestro absoluto rechazo al progresivo proceso totalitario que estamos viviendo.

¡BASTA DE REPRESIÓN Y DE CORRUPCIÓN!

Agrego aquí el manifiesto de Iniciativa Internacionalista que se puede encontrar en su web antes mencionada.
MANIFIESTO:

Estamos asistiendo a la mayor crisis del capitalismo de los últimos ochenta años, y de nuevo los gobiernos de la Unión Europea quieren que paguen sus consecuencias los trabajadores y los sectores populares. En toda Europa, los despidos, los expedientes de regulación de empleo y la no renovación de contratos se convierten diariamente en el drama de millones de personas condenadas al paro, el desahucio y la miseria.

Los gobiernos europeos expolian el erario público para rescatar a los banqueros y ayudar a las grandes empresas, mientras el desempleo crece sin cesar. Es la Europa de las privatizaciones, del Plan Bolonia para mercantilizar la enseñanza superior, de la Directiva Bolkenstein o de la Directiva del Retorno contra los trabajadores inmigrantes, que alienta la xenofobia y el racismo.

La crisis actual, como no podía ser de otra manera, además de sus consecuencias económicas y sociales, está dando lugar a importantes transformaciones políticas, que se verán intensificadas en un futuro próximo.

En el caso del Estado español, la crisis, la global y la propia, están contribuyendo a dejar definitivamente al descubierto las carencias del Gobierno de Rodríguez Zapatero y del régimen borbónico surgido del llamado proceso de "transición": corrupción generalizada, uso de la represión legal o ilegal como forma recurrente de afrontar los conflictos sociales y políticos con los sectores populares, precariedad de los servicios sociales, colapso de los sistemas educativos...

Muy especialmente, afloran las gravísimas carencias democráticas de un régimen cuyo Jefe de Estado, Juan Carlos I, fue impuesto por Franco, régimen que, en consonancia con esta situación aberrante, es incapaz de elaborar una ley de la memoria histórica que reconozca la realidad de la resistencia antifascista de nuestros pueblos.

Existe una corriente involucionista, neofascista, impulsada por sectores poderosos del capitalismo español y su entramado institucional y mediático, que tiene dos caras: la "moderna", cuya expresión más significativa es la UpyD, y la ''tradicional'', cuya punta de lanza es la Conferencia Episcopal Española. Dicha corriente involucionista, con sus diversas expresiones, es la que en este momento está orientando la estrategia de fondo del bloque dominante español, incluido el Gobierno del Estado. Una estrategia que se materializa, entre otras cosas, en la alianza PP-PSOE para conseguir el gobierno vascongado con un objetivo claro: la españolización de ese territorio.

Al otro lado estamos las fuerzas soberanistas e independentistas de izquierdas, las fuerzas políticas de la izquierda estatal respetuosas con los derechos nacionales de los diversos pueblos oprimidos por el Estado español, así como importantes movimientos sociales y sindicales, entre los que destacan el movimiento antifascista; el movimiento contra la privatización de la sanidad, la educación y los servicios públicos; las luchas obreras contra los EREs y despidos; la lucha de los estudiantes contra el Plan Bolonia; los movimientos de mujeres... A su vez, algunos de estos movimientos sociales tienen una importante articulación nacional-popular, especialmente en los pueblos en donde el proceso político soberanista está más avanzado.

Consideramos que existe la suficiente capacidad como para orientar en un sentido anticapitalista y democrático ese deseo cada vez mas extendido de cambio radical, aunque hoy por hoy dicha capacidad tenga un desarrollo desigual en nuestras respectivas naciones.

Partiendo de esta valoración, impulsamos este manifiesto, cuyos ejes básicos son:

  • Justicia social. Que la crisis la paguen quienes la han provocado: los capitalistas. El capitalismo español tiene unos rasgos especialmente agresivos, como la tremenda precariedad laboral, causa de la mayor tasa de paro y de empleo eventual de la UE. Y ahora la pretensión del sistema es dar una vuelta de tuerca más en lo relativo a la explotación y a los recortes sociales.Las gentes que apoyamos este manifiesto nos comprometemos a impulsar la movilización para frenar tales propósitos, exigiendo un plan de rescate de los trabajadores, sin temor a proponer para ello medidas anticapitalistas.
  • Libertades democráticas plenas. Estamos comprobando cómo, paso a paso, se van recortado los ya de por sí limitados derechos civiles existentes, tales como el derecho a la no discriminación por razones ideológicas, de lengua y cultura, de edad o de género. El derecho a la libre expresión, el derecho a no ser represaliado, torturado o procesado por las propias ideas. El derecho a votar y ser votado. El Estado español no respeta la soberanía de las diversas naciones bajo su jurisdicción ni del conjunto de los pueblos. Existe un entramado jurídico- político creado en la transición que ha convertido al Estado en una cárcel de pueblos y de gentes, así como en un pozo de corrupción.
  • No a la discriminación de género. Pero no como un mero enunciado formal y vacío de contenido, sino como una exigencia normativa, jurídica y práctica que posibilite realmente el fin de la discriminación. Lo cual incluye, entre otras cosas, el derecho y la posibilidad real de control de las mujeres sobre su cuerpo, su sexualidad y su capacidad reproductiva.
  • Derechos políticos. Reivindicamos los derechos negados por el régimen actual, entre los que hay que destacar el derecho de todos los pueblos a decidir de forma soberana su futuro, y no como un hecho aislado sino como un derecho permanente, es decir el derecho de autodeterminación. El derecho de cada pueblo a decidir su forma de gobierno y a la normalización de su lengua y su cultura nacionales.
  • Contra la Europa del capital. Estamos en contra de la Europa del capital y a favor de la Europa de los pueblos. Estamos en contra de la OTAN como expresión militar del imperialismo y, por tanto, exigimos la retirada del Estado español de dicha alianza militar. Estamos en contra de la especulación y el deterioro del medio ambiente. Estamos por la defensa de la soberanía alimentaria y de lo colectivo frente a lo privado.
Apoyamos los procesos soberanistas que se dan a nivel europeo, y asimismo expresamos nuestra solidaridad con los procesos de articulación patrióticos, antiimperialistas y de justicia social que tienen lugar en Latinoámerica, así como con los frentes de resistencia en Oriente Medio, y muy especialmente con la heroica lucha del pueblo Palestino. Desde una ferviente vocación internacionalista, apoyamos las luchas de todos los pueblos del mundo por su libertad y su dignidad.

Comisión promotora de la candidatura a Parlamento Europeo ''Iniciativa Internacionalista''
.

15 de abril de 2009



Más información en:http://www.insurgente.org/index.php

lunes, 27 de abril de 2009

CERDOS FEBRILES O HUMANOS DESKICIADOS. EL ENSAYO:


Si atendemos a los medios de comunicación de masas, esto es, si vemos el telediario de, por ejemplo, ese gran comunicador llamado Matías Prats, asistimos hoy al visionado de la enorme alarma suscitada por la propagación de un virus mortal que, según se dice, puede llegar a convertirse en una auténtica pandemia... Pero, por otro lado, parece que aun no hay que preocuparse mucho, porque si seguimos mirando absortos al televisor descubriremos que las últimas noticias del informativo siguen acompañadas de imágenes de mujeres impresionantes y semidesnudas paseándose por una pasarela, playa o film a promocionar. Así es que la cara del presentador del noticiero ha de pasar del rictus más serio y preocupado a otro distendido y risueño en cuestión de unos minutos.


Esta estructura que podríamos denominar narrativo-emocional, no es nueva, se repite cada día a la hora de comer o de cenar en nuestras pantallas de modo que toma la forma de cualquier película holliwoodiense comercial, esto es, con un comienzo espectacular y problemático y un final siempre feliz dejándonos ese buen sabor de boca que nos transmite que nuestro mundo, a fin de cuentas, no está mal del todo. Se trata de un medio de manipulación de las psiques como cualquier otro y que, no obstante, pone al descubierto la falta de ética y la hipocresía de estas multinacionales de la información y el espectáculo que lo único que pretenden es lucrarse y satisfacer sus intereses propios.


Pero, al margen de esta crítica general, lo que hoy me llama la atención son en concreto las noticias a cerca de la "fiebre porcina":

Dado el contexto económico que estamos viviendo, yo me pregunto si el surgimiento la denominada "fiebre porcina" en Mejico no es otra cosa que un ensayo:

En efecto, en dichos medios la están caracterizando como una potencial pandemia con el ya habitual amarillismo del que hacen gala día tras día, esto es, se trataría de una enfermedad viral que puede propagarse a nivel mundial en cualquier momento, la irrupción de un peligro que amenaza con desbordar a la humanidad, una nueva "crisis global" no económica sino sanitaria, tal y como aparecía en el subtitulado de las noticias. Ante esto los procesos de alerta se encuentran prestos a saltar y con ello se prevén mecanismos de control estipulados en ciertos protocolos destinados a frenar la posible catástrofe. Ésto supone sin lugar a dudas que, llegado el caso, la situación será de excepción, esto es, se excepcionarán si es necesario aquellos derechos básicos de los ciudadanos con tal de que la vida no corra peligro.

Ahora bien, mucho se ha teorizado ya sobre la biopolítica como estructura básica de los modelos legislativos de nuestros Estados occidentales desde Michel Foucault hasta Giorgio Agamben. Biopolítica que puede definirse, pues, como aquel “conjunto de saberes, técnicas y tecnologías que convierten la capacidad biológica de los seres humanos en el medio por el cual el Estado alcanza sus objetivos” y que integraría dentro de sí una"tanatopolítica, o un apartado propio dentro de la biopolítica. Las reflexiones de Agamben ponen al día los mecanismos que el Estado ejercita para lograr sus objetivos, que pasan por terminar con la vida de una parte de la población que administra. Gracias a la muerte de unos sujetos se intenta proteger la vida de otros porque los primeros -piensan las autoridades- constituyen una amenaza para la salud y supervivencia del resto".

( Ver definición completa en: http://es.wikipedia.org/wiki/Biopol%C3%ADtica)

Y es que, lo cierto, si se llega a extender el miedo al virus, es que éste eclipsará la crisis económica mundial que estamos viviendo, buscado desplazamiento del interés mediático de la opinión pública que nos disuada del verdadero drama de una crisis que no está producida por un virus, por un elemento ciego de la naturaleza, sino por el hombre y sus intereses, por el principio capitalista del enriquecimiento ilimitado, una crisis que apela con urgencia a la necesidad de justicia social dado el tremendo abismo que se está abriendo en la diferencia entre ricos y pobres. Este hecho se corrobora hoy en que las noticias de esta índole a penas han aparecido en los medios dada la saturación informativa sobre el virus: en los más de los casos, de la noticia sobre la enfermedad se ha pasado directamente a las ya habituales "noticias" frívolas.

Pero no solo está en juego la verdad y la seriedad, no sólo se trata de que el supuesto número de muertos detectados a raíz de la enfermedad porcina en humanos sea ínfimo y de que por tanto la noticia debería ajustarse a unos límites más racionales en su forma de difusión en relación, sobre todo, al número de injusticias, en las que también se incluyen muertes, que produce el capital y que éstas, como bien sabemos, sí se extienden a nivel mundial y masivamente en la época de la globalización, sino que lo decisivo es que tanto aquellas medidas a adoptar como el tratamiento al que estamos asistiendo en los mass media a la noticia, pueden hacer inviables ciertas movilizaciones que vayan en contra del sistema económico imperante: primero porque, como ya se ha dicho, se satura la realidad con otra noticia a la que se le da una mayor importancia artificialmente poniéndola en titulares día tras día; segundo porque las medidas que excepcionan el derecho implican la posibilidad de prohibir grandes agrupaciones de personas así como su estricto control...

Y tampoco podemos olvidar aquí la importancia de la contención de los movimientos migratorios que tienen como finalidad buscar una vida más digna y que hoy más que nunca son vigilados para su paralización: la época de la crisis económica es también la época de la deportación, de la caza y captura del inmigrante.

Por ello, puede que Méjico sea el lugar de ensayo de todas estas medidas, el sitio escogido para la génesis y ulterior desarrollo de mecanismos represivos que incluso atenten contra la libertad y la intimidad de las personas, una pequeña prueba, un test para ver hasta qué punto se puede controlar y paralizar un territorio tan vasto a través del miedo: calles, colegios, universidades, aeropuertos, etc... Y es que no olvidemos, y ésto sí es cierto, que la actual crisis económica está lejos de tocar fondo por lo que puede preverse en un futuro no lejano episodios de revuelta social que quieran cambiar el rumbo de nuestro mundo, un rumbo marcado a golpe de tambor por el sistema financiero mundial, las grandes multinacionales (dentro de las que se incluyen los mass media) y la política occidental.

La estrategia por lo demás es bien sencilla a la par que maquiavélica: más allá de que el virus sea real o no, de que haya sido provocado por el propio hombre con tales fines u otros cualesquiera o de que realmente consista en una mutación espontánea de la fiebre porcina mezclada con la gripe aviar tal y como se esgrime oficialmente, la utilización y manipulación del hecho de la enfermedad es susceptible de ser enorme dado que, según se nos dice, se asemeja grandemente a una gripe o simple resfriado común: un simple estornudo, un dolor de cabeza, una décimas de fiebre o un leve dolor de garganta, (propio o ajeno) bastan para que el individuo entre en pánico. Y hoy miles o tal vez millones de personas en el mundo están sufriendo estos síntomas, por lo tanto, llegado el caso, en todo lugar y momento, pueden ponerse en marcha los controles que se consideren oportunos, los cuales serán legitimados sobre la base de la preservación de la vida humana. Si no es necesario se podrá decir, en cambio, que la emergencia no es necesaria y que el virus ha sido erradicado, por lo que podremos estornudar alegremente de nuevo.

En absoluto digo aquí que no hayan que tomar medidas sanitarias en caso de ser cierto este virus. No niego el sufrimiento de aquellos que lo pudieran padecer. Lo que afirmo, en suma, es que podemos estar ante la posibilidad de una manipulación y una represión descomunal. Cuanto menos, la oportunidad está ahí y puede estar siendo aprovechada. Llamenmé “conspiranoica”, pero la historia está llena de ejemplos de este tipo.


Articulos de interés sobre la Fiebre porcina:

http://www.kaosenlared.net/noticia/detras-de-la-gripe-porcina

http://www.kaosenlared.net/noticia/militarizacion-motivos-salud-puerta-abierta-masiva-violacion-derechos-

martes, 21 de abril de 2009

jueves, 2 de abril de 2009

viernes, 27 de marzo de 2009

Angustia: del existencialismo al cognitivismo.


Introduzco aquí un dato para la reflexión: Las previsiones de la Organización Mundial de la Salud estiman que para el año 2020 la depresión y la ansiedad se constituyan en la tercera causa de morbilidad al lado de las enfermedades coronarias y los accidentes de tráfico y como la primera causa de incapacidad.

Pues bien, comencemos a hablar:

Kierkegaard quiso definir la angustia como aquel estado del existente concreto, del individuo que, liberado de las cadenas teleológicas hegelianas que lo subsumían al movimiento del Espíritu en la Historia, se enfrenta a la decisión como un salto cualitativo que le arrojaba por una parte hacia el abismo de lo imprevisible y, por otra, a la renuncia radical de toda otra posibilidad, esto es:
O lo uno o lo otro. Es así que desde el existencialismo, y ya en el que es considerado padre de esta corriente, la angustia empieza a verse como un estado positivo en tanto que es síntoma de libertad, por más que ésto suponga asumir la condición del hombre en su radical soledad ante el absurdo de ser sin esencia, sin substancia, sin guía. Del mismo modo Heidegger encontró en la angustia el resorte que anuncia el tránsito de la vida inauténtica en que el Dasein acaba perdido en aquel “se” impersonal, en la vida de la masa, a la vida auténtica en que el ser-ahí se empuña a sí mismo como proyecto-yecto. La psiquiatría existencial más cercana en el tiempo a nosotros y siguiendo la ontología heideggeriana ha querido ver también en la angustia, o, en terminología actual y clínica, en la ansiedad, una dimensión productiva en tanto que indica al individuo que su ser está ante una posibilidad abierta que le demanda y que en cierto modo le obliga al cambio, a marchar hacia adelante, a optar. Por ello esta corriente ha querido examinar las enfermedades mentales como patologías de la libertad.
Ahora bien, aun asumiendo el postulado de
Ser y Tiempo en que el existente tiene como una de sus notas existenciales básicas la apertura o trascendencia, esto es, la capacidad de proyectarse y de ser-en-el-mundo en tanto que es el único ente que tiene su ser mismo en cuestión (la posibilidad de toda ontología), estoy en desacuerdo en la caracterización de la angustia tal y como se ha descrito. En efecto la ansiedad (ya en terminología psicológica o psiquiátrica) consiste en un miedo desaforado que no responde a un objeto concreto, en el que no encontramos estímulo efectivo que la desencadene. Pero no nos engañemos, el hecho de que el estímulo no se encuentre ahí de facto no significa que no exista...

Por ello tampoco puedo estar de acuerdo con el cognitivismo actual que postula, en una mezcla de darwinismo conductista y teoría computacional, que la ansiedad proviene de un vestigio antiguo, animal, que pervive en la zona más arcaica de nuestro cerebro, y que consiste en una reacción ante un peligro, peligro que hoy no está en el mundo pues que el hombre que sufre tal turbación no se enfrenta ya a ningún depredador de la sabana africana tal y como le sucedía a nuestros ancestros. Por ello la ansiedad es calificada de disfunción, de una reacción que no se ajusta a la realidad del sujeto pues que la información que recibe no está siendo procesada adecuadamente y, por tanto, de lo que se trata es de curar a un enfermo cuyo sistema bio-químico se encuentra alterado. ¿De qué modo?, puesto que aun no son capaces nuestros psicólogos y psiquiatras actuales de hacer la incisión adecuada e intervenir quirúrgicamente como un técnico informático abre la torre del ordenador, o bien se nos seda con ansiolíticos o bien se nos intenta cambiar esa supuesta visión erronea de nuestro mundo.

Retomemos: ni la angustia (o ansiedad) supone, a mi modo de ver, la posición del existente concreto ante una nueva posibilidad a la que no puede negarse (pues al menos debe reconocerla y optar), ni se trata de ese vestigio animal sinsentido en el homo sapiens sapiens civilizado, urbanita y en la cúspide de la evolución cuyo mundo no ofrece amenaza alguna.

En el fondo creo que la solución a ambas posturas pasa por el reconocimiento de la amenaza, de la negatividad absoluta de la angustia donde el remedio no pasa por la curación del individuo sino justamente por la asunción de dicho peligro como real. ¿En qué consiste éste si no es un objeto concreto, existente y fáctico que emerge contra la vida misma, biológica, del sujeto?: justamente en lo contrario que cree el existencialismo, esto es, la angustia no se produce por la apertura sino en la posibilidad del acabamiento total de toda posibilidad, heideggerianamente, en la imposibilidad de la posibilidad. En efecto, la muerte no es sólo muerte biológica, sino que puede ser entendida también como la muerte de la propia libertad y ésto, al menos en ocasiones, no ocurre sin resistencia. La angustia, pues, sería el resultado de una pugna por la libertad, es la herida abierta y sangrante del individuo que lucha desarmado y desesperado, que, en último término, no puede más que huir y refugiarse en algún cubículo oscuro a la espera de que cese el dolor. En consecuencia, ésta, aparece como resultado de experimentar un mundo entero que se cierra en derredor y no es capaz de ofrecer nada, que se yergue como enemigo imbatible de antemano. Éste es hoy el depredador del hombre en nuestra sociedad occidental: un mundo en que la libertad no es posible, en que el discurso social se vuelve hermético, único, recitado a coro por todos sus agentes, sin una sola disonancia, asumido acríticamente pues que no promueve la crítica, ya que ésta es el inconveniente para aquellos que quieren seguir haciendo y deshaciendo en su beneficio.Y, la crítica, es la única capaz de abrir nuevas sendas, de hacernos vislumbrar nuevas perspectivas. “El cuidado de sí” del que hablara Foucault en
La voluntad de saber no es posible si las condiciones objetivas no dejan espacio para ello, si el poder alcanza la cota máxima de saturación. Y las cadenas aprietan nuestros cuellos cuando el aumento de esta denominada patolgía en nuestros días se quiere resolver mediante, por una parte, la fórmula de la adaptación y, por otra, la receta de cambiar nuestros pensamientos por otros más positivos.

Digo, pues, que la patología misma está en la estructura del mundo y se constituye como nihil negativo. Y este blog constituirá una parte de mi cura personal. No habrá, por este mismo motivo, una temática o una línea clara a seguir, cualquier tema, cualquier inquietud, cualquier idea será aquí depositada sin más pretensión que el habla misma hecha, en este caso, escritura.

Video Barcelona Stop Bolonia (26 de Marzo 2009)


Manifestació multitudinaria contra la repressió estudiantil i el Pla Bolonya from Oriol Sabata on Vimeo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El régimen franquista. Breve análisis.



-INTRODUCCION


“(...)El masón es el judío de Franco. Lo que Hitler está empezando a hacer en Alemania con los judíos, quiere hacerlo él en España con los masones. Un pueblo, todo pueblo, necesita un enemigo enfrente para ser grande. Al pueblo hay que darle un enemigo concreto, visible, fusilable, y no abstracciones. Sólo el que se inventa un buen enemigo se lleva detrás al pueblo. Un enemigo en el que concentrar todes los males y desgracias de la gente, que siempre es desgraciada. La gente pide un culpable, y a la gente hay que desviarla para que acierte equivocándose, no sea que dé con el verdadero. (...)

¡Madrileños!, ¡Españoles! Soldados y milicianos rojos de todos los frentes: vengo por orden de mi Caudillo Franco, aquí cerca de vosotros, para deciros lo que Franco me ordena que os diga. Estoy con los generales, con los jefes y soldados que vosotros conocéis por ser los que teneis enfrente. Franco me ordena os diga, y éstas son sus mismas palabras; 'sean para todos mis palabras anuncio de la liberación, ofrenda de perdón y de paz'. (...). Franco dice: 'Nuestra victoria es militar, económica y política'.

La voz desatentada de Millán Astray, llena de picos y de fallos, monstruizada por el altavoz, suena como amenaza deshumana (el tono traiciona a las palabras) en la soledad y el silencio de este Madrid final, extenso, vacío, pobre y bombardeado.”1

La guerra y el enemigo son los dos pilares sobre los que Franco quiere legitimar su poder de cara al pueblo español, son su justificación última, repetida hasta la saciedad, y, por ella, nada se movía en España sin la luz verde del Pardo. Jefe de Estado de una dictadura totalitaria y militar, Franco se aseguraba la unidad y la soberanía del Estado en su persona por la identificación de un enemigo al que había combatido y ganado en la guerra civil, un enemigo del que nos protegía, una paz que él nos propiciaba, pero, en realidad lo que tuvimos fue lo inverso de lo que se nos presentaba desde el poder, esto es: una guerra que se diría se prolongó más allá de la misma victoria franquista por la magnitud de las represalias a lo largo de los cuarenta años que detentó el poder; y un enemigo que eramos potencialmete todos.

Los datos están ahí2: el número de ajusticiados a garrote vil, los campos de concentración donde se sometía a trabajos forzados y a condiciones de vida insostenibles que acabaron con la muerte de muchos por inanición y por enfermedad, la tortura, el miedo constante, la construcción de la realidad por medio del Ministerio de Información que regulaba periódicos, televisión, radio donde “todos los medios de comunicación se conviritieron en instrumentos del Estado”3 haciendo de aquel enemigo una presencia contínua.

Con todo, la memoria histórica, puesta en boca de algunos, ha querido ser benevolente y ha tachado esos cuarenta años de miseria y muerte, de ausencia de libertades, con el curioso voclabo de “dictablanda”. Aquí, mediante datos históricos y su interpretación a través de los autores, quiero recuperar el auténtico sentido de esta fase de la historia de nuestro país, quiero hacer un llamamiento a la seriedad, precisamente para poder tomarnos en serio el poder y lo político, para estar de contínuo atentos a él y, de este modo, poder vislumbrar el presente, pues si le quitamos peso a la historia, considero que corremos el riesgo de quitárselo al presente, de no estar en condiciones de acometer un verdadero juicio crítico a lo actual y “evitar así, parafraseando a W. Benjamin, que los vencedores del pasado venzan dos veces al olvidarse la memoria de los orígenes”4 y para, “vigilar los poderes excesivos de la racionalidad política”5.

-El peso de la ontología: amigo/enemigo.


Desde el al menos aparente frío realismo schmittiano todo está bien, esto es, el poder de Francisco Franco es legítimo y se constituye como político identificándose con el Estado en su unidad y soberanía pues la distinción ontológica amigo/enemigo ha llegado a tal intensidad que se ha hecho fáctica en la guerra civil. Diríamos desde aquí que un grupo militar, a cuya cabeza se colocaría más tarde el propio Franco, ha identificado a su enemigo, a la negación óntica de ellos mismos, al otro, al republicano, al rojo-separatista, al masón, ha acabado por combatirlo excepcionando el régimen constitucional vigente dentro de las fronteras territoriales, ha vencido y ha impuesto su propio criterio constituyendo Estado. Aquí y puesto que Franco aglutina bajo su persona todos los poderes con el apoyo total del ejército del que se proclama Generalisimo, el enemigo del Estado pasa a ser diréctamente el enemigo de Franco. A este enemigo no siempre hay que combatirlo por las armas, como señala Schmitt, en ocasiones conviene que, al menos en apariencia, se, coloque del lado del amigo, sin ser el amigo. Para ejemplificar esto tenemos la figura paradigmática de Serrano Súñer, cuñado de Franco y falangista quien ocupó durante años el cargo de Ministro al lado del dictador, pero que fue destituído por él en 1944. Puede objetarse a ésto que esta destitución se debió al suavizamiento de la estética falangista y el apoyo a los régimenes fascistas una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, esto es, como estrategia para ganarse el favor de los aliados y de EEUU. Pero también puede leerse de otro modo: Franco era Franco y todo lo que a él se le opusiera contituía un enemigo que pasaba diréctamente a ser el enemigo y así, Paco Umbral se interna en los pensamientos del dictador y los narra en primera persona: “de aquí lo único que saco yo es mi propia glorificación, ya me he encargado yo de eso, palio a la entrada y a la salida, y si no no hay funerales, ni Ausente ni más jugar a que somos alemanes”6. La segunda opción es deshacerse del enemigo de entre las filas propias sin el rigor de la sangre pero humillándolo, de ahí la destitución de Serrano Súñer así como la intensa depuración de funcionarios que antes trabajaran para el régimen republicano.

Pero el enemigo interno al que combatir hasta la muerte también seguía ahí, operante, tras cada rincón, cualquiera podía ser ajuticiado pues, de hecho, todos se convirtieron en espías de todos, cualquiera podía denunciar a su vecino y, si aquello prosperaba hasta el límite, el pobre diablo al que hubieran detenido sería condenado a muerte. El enemigo ya no puede defenderse activamente por las armas, pero continúa latente y continuó ahí durante los cuarenta años haciendo posible el férreo control de la sociedad. El enemigo público, político, el enemigo de la España franquista, esto es, de Franco, estaba en todas partes pues en todas partes estaba el dictador, como otro Gran Hermano.

Y, si la guerra y el enemigo sustentaban aquel poder, el miedo es lo que operaba bajo esta supuesta legitimación: el miedo al enemigo, el miedo a la guerra: Franco aparecía como el gran protector de la España una y libre, como el Leviatán hobbesiano, limite de toda legalidad, la legalidad misma, hecha para el amigo, contra el enemigo, hecha para garantizar una normalidad que al cabo no se cumplía jamás, pues potencialmente y, como ya se ha dicho, el enemigo podía ser cualquiera que al franquismo le pareciera que se opusiera a él mismo, por tanto, la excepción planeaba de continuo sobre todas las cabezas. Esto es lo que implica el totalitarismo, la autarquía de uno sólo del que emanan todas las decisiones y que detenta el poder todo, de alguien que se autoproclama “responsable, según sus apologistas sólo ante Dios y ante la Historia”7 y del que depende pues la concreción de la abstracción del enemigo público. En conclusión, el enemigo tiene una determinada función, cumple una utilidad: consigue establecer el poder y mantenerlo, mantener sus estructuras y su forma y, como no, a aquellos que lo detentan.

-Aplicación de los tres tipos de legitimación para la dominación:


La comprensión weberiana de la sociología nos permite aplicar con elasticidad los tres tipos puros de legitimación al régimen franquista de manera que podemos abarcar con ellos de forma extremadamente fecunda varias dimensiones de su acontecer histórico. La generalización de los conceptos sociológicos hechos tipos ideales es lo que da pie a que la historia pueda encajar en ellos ya en una explicación de tipo causal. Así Weber nos ofrece la posibilidad de una objetividad para la sociología que se apoya una y otra vez en la subjetividad de la historia entendida como la realización de las acciones humanas. Pero adentrémonos en el análisis franquista a partir de estos tres tipos ideales:

“Franco supo combinar las tres facetas de la dominación. Por un lado, al haber sido el fracasado golpe miliatar el detonante de la contienda civil, justificaba su proceder reuniendo a un vasto aparato burocrático, mediante el cual apoyar su pretensión de legalidad. A su vez, afianzaba su instalación en el poder apoyándose en la tradición (...) que en su interpretación había roto la República. La unión entre estas dos formas de dominaciónla desempeñaba su autoridad carismática”8.

Comencemos por la legitimación tradicional de la dominación: Es sabido que el régimen exigía la fidelidad de todos sus funcionarios al franquismo, y, de ahí, la limpieza de todos aquellos funcionarios que trabajaran para la República o se sospechara que no eran fieles al dictador. De hecho, lo mismo ocurría con los ministros nombrados a dedo por Franco y destituídos por él cuando lo consideraba necesario. Por tanto, éste era un criterio sine qua non para entrar en la administración del país. En consecuencia podemos hablar de un régimen patrimonial que facilitaba, por ello mismo, la escalada social hacia puestos gubernamentales de aquellos hombres que no tenían más que acatar las órdenes procendentes de arriba, en última instancia de Franco, esto es, sin pretensiones de racionalidad. Es más, el apoyo del régimen en una mitología y, cómo no, en la Iglesia católica que ensalzaba una y otra vez la figura del dictador como el gran salvador de la patria, recubrían su figura de la santidad necesaria que hacía que sus decretos, normas y leyes poseyeran este mismo carácter salvífico y sagrado. Así, la mitología conectaba con un pasado católico e imperialista, de triúnfo y gloria y, de esta interpretación para la España de la época que de este modo retomaba aquel impulso glorioso y pretérito, recuperándolo, emanaba el poder del caudillo que cristalizaba en su pluma a cada firma de admisión o destitución ministerial o de funcionarios.

Ahora bien, con respecto al tipo puro weberiano cabe aquí un matiz que a su vez nos enlaza con el concepto ideal de lider carismático como otra forma de legitimación. Weber nos dice que en la legitimación de la dominación de tipo tradicional, incluso la autoridad última queda atada a esta misma tradición, con lo que tenemos que el límite para la norma, para las leyes, es esa misma tradición a la que, en este caso Franco se vería sujeto. Pero sabemos que durante los cuarenta años de dominación franquista el régimen se revistió y basó primero en el falangismo, después en el nacional-catolicismo tras la derrota de Hitler y la victoria aliada para ganarse el beneplácito y los beneficios de los vencedores de la guerra y, por último, mediante la reinstalación de un régimen monárquico. Por tanto aquí hemos de insertar un principio de creatividad para esta autarquía de modo que esta tradición no constituía constreñimiento alguno para Franco, pues era él el que la interpretaba y reinventaba, el que la supo adapatar a cada una de sus decisiones sin que entrara en contradicción, era él el que la creaba. Las fuerzas que extraía de la España más rancia, del catolicismo y de los restos feudales, del antiguo imperialismo, eran sus propias fuerzas y en ellas se encarnaba como el gran salvador, es cierto, esas fuerzas estaban ahí, formaban parte del pasado español, pero él las supo adapatar a sí mismo, las reinventó. Pues “Cuando un dictador asume el himno nacional, porque se lo tocan siempre, la Patria ya es él”9. Se ha dicho muchas veces que “si bien Franco pretendía poseer los poderes del líder carismático weberiano que había 'salvado' del caos a la sociedad con su victoria en la guerra civil, no tenía la personalidad de un Hitler ni de un Mussolini.” Pues “La pomposa retórica se transmitía por medio de una voz chillona”10. Pero esta consideración parece que remite más a criterios psicológicos, pero si nos atenemos a que, en el fondo, Franco reinventa los valores en curso a partir de la actualización constante y la plasticidad con la que supo aplicar la tradición a aquellos tres virages que adoptó su régimen, tenemos que en él sí se cumple el principio de invención revolucionaria. Así, aunque el tipo puro weberiano para la legitimación por medio de la tradición se oponga al tipo puro del lider carismático precisamente en el rechazo del pasado por esa inventiba o creatividad revolucionaria, quizá estemos, en este caso histórico ante la posibilidad de unir ambos tipos puros con los matices que la descripción empírica de la historia nos ofrece. Pues aquí parece no distinguirse muy bien dónde empiezan y dónde acaban el redescubrimiento del pasado para la variación (por mínima que sea) de las normas o leyes y la creación desde la nada de las mismas. Es más, el discurso eclesiástico también puede tomarse como la fuente de poder sobrehumano que se quiso que rodeara a modo de aura al caudillo.

Con todo, vemos que Weber sigue siendo aplicable sin dificultad y mediante él podemos explicar este caso histórico de forma muy rica.

Y, esto mismo puede explicar también la tensión que suscitaron, ya en época abanzada, los Planes de Estabilización, la incipiente apertura de Esapña a la economía mundial mediante el turismo, pues si bien no podemos hablar de un capitalismo en la Esapaña franquista por cuanto todo estaba enfocado hacia el bien del Estado y, por tanto el Estado era eminentemente intervencionista, los tiempos habían cambiado y con ellos Franco supo adaptarse, supo tomar las decisiones en cada caso sin atenerse a ningún tipo de organización racional ferrea como la propuesta para el tipo puro burocrático en tanto que sujeción a la norma por deber, ni tampoco a una tradición que pusiera freno a sus propias decisiones y a esa apertura de España. Así “el fracaso estrepitoso de la política económica de corte autárquico y aislacionista de la larga posguerra, obligó a liberalizar la economía. La esencia del Plan de Esatbilización (1959) fue la reincorporación de la economía española en la internacional, lo que se logró mendiante una doble apertura: la comercial y la financiera”11. Y es que, bajo todo lo dicho, no podemos olvidar que lo que operaba en el franquismo desde el principio, como han señalado muchos estudiosos, era la voluntad de perdurar en el tiempo, y de ahí que las decisiones se tomaran a cada momento y según las exigencias circunstanciales y siempre, cada una de ellas era revestida de aquel carácter salvífico que adornaba o se quería que adornase al dictador. Y lo mismo ocurre con cualquier norma jurídica, todas dependían de la arbitrariedad de Franco y de su voluntad de permanencia en el Pardo.

También, sobre el tipo puro de dominación carismática nos queda por añadir aún que, puesto que Weber añade como característica que el lider ha de ser reconocido por aquellos que estan sujetos a su autoridad precisamente como portador de ese carisma, la historia nos revela aquí otros matices, ya que el exilio masivo y el silencio a que muchos se vieron forzados ante la amenaza de posibles castigos, nos habla de que no todos asumían ese carisma, de que no todos se dejaron llevar por aquel influjo procedente de la mitología y de la invención a un tiempo, de hecho, la prueba evidente de esto la tenemos en la misma guerra civil. Pero tampoco podemos ignorar que Franco sí tuvo sus apologistas (sobre todo entre el ejército, la Iglesia y los monárquicos), esto es, su banda de seguidores a los que organizaba en las carteras ministeriales, bien movidos por aquella fascinación weberiana, bien por un oportunismo que quería ser consumado para una escalada social y económica de quienes lo detentaran.

Nos queda, por último, el tercer tipo ideal correspondiente a la legitimación burocrática del poder, aunque ya hemos apuntado algo sobre la misma. Pues bien, hemos dicho que la admisión del funcionariado tenía como requisito la adhesión fiel al régimen, pero esto no excluye que los que aspiraran a tal puesto debieran tener una preparación y pasar una serie de pruebas que demostraran su capacidad. Por tanto, diríamos que racionalidad y servilismo componían el criterio total, así como tampoco podemos decir que Franco no se apropiara del poder sino que realmente emanara de la tradición, eso era invención, una invención que venía a justificar el golpe de Estado y la guerra civil y, consiguientemente, el régimen. Y, esta burocratización más o menos fuerte, fue la que pudo sostener aquellos planes de Esatbilización del 59, aquella apertura a la economía mundial lejos ya del ailacionismo y el intervencionismo económico, pues no olvidemos que en Weber el sistema burocrático es condición de posibilidad para una economía capitalista. Ahora bien, hay que resaltar que estamos ante un régimen que hoy denominaríamos corrupto, lo que enlaza de nuevo con el tipo puro tradicionalista: “El discurso oficial, incluso el directamente emanado del jefe de Estado, denunciaba el enriquecimiento a través del estraperlo, pero eran alusiones demagógicas que se producían simultáneamente a las etapas de ascenso del mercado negro, donde tantas viejas fortunas se fortalecerían y nuevos capitales se formarían”12. Con todo, la última etapa franquista vio fortalecida su burocracia administrativa por medio del Opus Dei (tecnócratas) en esa curiosa mezcolanza de catolicismo y economía libre y la incorporación de funcionarios civiles procedentes de la universidad que debían pasar por el filtro de unas oposiciones altamente competitivas.

Con todo lo dicho, y para finalizar, no hemos de olvidar que todos los elementos que hemos mencionado aquí (la Falange y la Iglesia, la depuración funcionarial, las dificultades para ser admitidos en la comunidad económica internacional, los primeros años de intervencionismo motivados por el argumento de que el liberalismo conducía al comunismo etc) estaban siempre atravesados en el discurso franquista por el enemigo (masón, rojo, etc) y, por tanto, se diría que, aun no invalidándose por ello la propuesta sociológica weberiana, el motor último que daba cohesión a la arbitrariedad y que permite, en este caso, esa misma elasticidad de los tipos puros ahora en un nivel histórico no teórico, era ese mismo enemigo que satisfacía un maniqueísmo donde, el bueno, por ser bueno hacía lo que se le antojaba. De hecho viene aquí bien recordar un extracto de uno de los discursos pronunciado por el caudillo: “Todo -dijo a los españoles en su última aparición en público, tras una oleada de protestas, incluida la del Vaticano, contra la ejecución de cinco terroristas- forma parte de una conspiración masónica izquierdista”13.


1Francisco Umbral: Leyenda del César visionario, págs. 65 y 188. Ed. Seix Barral.

2 Encarna Nicolás: La libertad encadenada; capítulo 2: La gestión de la vilencia. El drama del exilio. Ed. Alianza.

3Encarna Nicolás: La libertad encadenada, pág. 174. Alianza Editorial.

4Ibidem, pág. 19.

5Michel Foucault: Figuras de lo sagrado: El sujeto y el poder.

6Francisco Umbral: Leyenda del César visionario, pág.64. Ed. Seix Barral.

7Raimond Carr: Historia de España: 1808-1875, pág. 663. Biblioteca Historia de España.

8Encarna Nicolás: La libertad encadenada, pág. 24. Alianza Editorial.

9Francisco Umbral: Leyenda del César visionario, pág.64. Ed. Seix Barral.

10Raimond Carr: Historia de España: 1808-1875, pág. 664. Biblioteca Historia de España.

11Encarna Nicolás: La libertad encadenada, pág. 218. Alianza Editorial.

12Ibidem, pág. 128.

13Raymond Carr: España: 1808-1975, pág. 665. Biblioteca Historia de España.